Las alcaldesas de cuatro localidades de Palencia y Teruel defienden la “rentabilidad social” de las inversiones en el medio rural

“Vendernos como una oportunidad”. Éste fue uno de los mensajes que se defendieron las alcaldesas de las localidades palentinas de Cascón de la Nava (Carolina Valbuena), Venta de Baños (Rosa María Juanes) y Cisneros (Rosa María Aldera) y la primera edil de la turolense Celadas (Raquel Clemente) durante su participación en la mesa ‘Posibilidades del medio rural. Vivir en un pueblo’.

Cuatro localidades que comparten una misma característica: su situación cercana a una capital de provincia; un análisis común: la falta de algunos servicios; y la misma reivindicación: “si nosotros no sabemos explicar nuestras posibilidades, quién lo va a hacer”.

La paulatina desaparición de colegios, la supresión de servicios sanitarios, la ausencia de un parque de vivienda en régimen de arrendamiento, el difícil acceso a las nuevas tecnologías o la escasez de oportunidades laborales se perfilan, en opinión de las cuatro representantes municipales, como los principales problemas que deben corregirse para hacer “más llamativa la vida en los pueblos”. Todas ellas reconocieron que las inversiones en estos ámbitos quizá no son eficientes en términos absolutos, aunque subrayaron la necesidad de priorizar la rentabilidad social frente a la rentabilidad económica.

Las desventajas de la vida rural van acompañadas de ventajas. “Podemos compatibilizar trabajos especializados con otros ligados a oficios tradicionales en el campo o la ganadería. Nuestra cercanía con Teruel nos permite tener estas dos opciones”, subrayó Raquel Clemente. Una ventaja que también destacó Carolina Valbuena: “estar cerca de Palencia permite que nuestros vecinos puedan trabajar en la capital y vivir en el pueblo”. Un rasgo que puede jugar un valor diferenciador a la hora de atraer población.

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